Ziploc popularizó el cierre hermético de presión —el que se cierra pasando el dedo— y por eso su nombre también se volvió genérico.
En una empresa se usa para más cosas que comida. Resguardar piezas pequeñas y tornillería que si se pierde detiene un armado, aislar documentos o dispositivos de la humedad, separar muestras, y organizar material de papelería chico —clips, broches, memorias— para que no ande suelto en un cajón. El cierre que de verdad sella es la diferencia entre una bolsa y un contenedor.