Olfa es la empresa japonesa que inventó la navaja de segmentos en 1956. La idea vino de observar cómo se rompía el vidrio y cómo los zapateros afilaban con cuchillas de hojalata: en vez de afilar, romper el segmento gastado y seguir con filo nuevo.
Por eso se compra Olfa y no un cutter genérico. El segmento tiene una hendidura calculada para romperse limpio por ahí y no astillarse, y el acero mantiene el filo. Un cutter barato se desafila a la tercera caja, patina y termina cortando la mano en vez del cartón. En operación —almacén, embarques, corte de vinil— la diferencia se paga sola.