Dymo lleva desde 1958 en una sola cosa: rotular. Las primeras eran de disco y relieve; hoy son electrónicas, pero el propósito no ha cambiado.
Por qué rotular en vez de escribir a mano. Una etiqueta impresa se lee igual desde lejos, no depende de la letra de quien la puso y sobrevive a la manipulación. En archivo, almacén y control de activos, esa legibilidad uniforme es lo que hace que el sistema de orden se sostenga cuando lo usa más de una persona.