Coca-Cola no necesita presentación, pero sí una consideración práctica cuando se compra para una empresa: el formato.
Por qué lata y no botella. La lata de 355 ml se enfría en una fracción del tiempo, no se derrama si se voltea, se apila mejor en refrigerador y —a diferencia de la botella de dos litros— no queda media abierta perdiendo gas hasta que alguien la tira. Para comedor, sala de juntas o evento, la porción individual elimina el desperdicio, que es donde se va el presupuesto de cafetería sin que nadie lo note.