Brother nació en Japón en 1908 reparando máquinas de coser y hoy resuelve dos cosas muy distintas en una oficina: rotulación e impresión. Manejamos las dos.
En rotulación no tiene competencia real. Las cintas TZe son laminadas: llevan el texto emparedado entre capas de plástico, así que aguantan agua, roce, aceite y luz sin borrarse. Por eso se usan para marcar cableado, tableros eléctricos, anaqueles de almacén y archivo permanente — no son etiquetas de papel que se despintan en tres meses. Hay anchos desde los 9 mm hasta los 62 mm y varias combinaciones de color, incluida la rotuladora industrial pensada para marcar instalaciones.
En impresión su aportación es el sistema Ink Tank: en vez de cartucho, un depósito recargable con botellas de tinta. Baja el costo por página de forma drástica frente al cartucho tradicional, y por eso conviene a quien imprime volumen. Para las láser mantiene la línea de tóners TN y tambores DR, donde la clave exacta importa porque el tambor y el tóner son piezas con vidas distintas.