Avery inventó en 1935 la etiqueta autoadherible —la que se despega de una hoja de respaldo— y con ella una industria entera. Es el estándar de la categoría.
Su ventaja real es el software. Cada número de producto Avery corresponde a una plantilla exacta que Word y su herramienta en línea ya conocen: eliges el código, el documento se arma con la cuadrícula correcta y la impresión cae alineada a la primera. Con etiqueta genérica, ese ajuste se hace a prueba y error y se desperdician hojas. Cuando imprimes cientos de etiquetas, ahí está el ahorro.